Me he referido, en una entrada anterior, al “efecto Mozart” como un caso de
esoterismo o pseudociencia que, en el contexto de lo que se discutía, actúa
como razón estúpida que impide comprender la verdadera significación educativa
y social de la música. Como toda fantasía mágica, su función oscurantista va
más allá, con su contribución alícuota al deterioro de la razón en todos los
terrenos de la vida social.
