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6 de noviembre de 2012

El término (de la) democracia

Xavi López

El recién desaparecido Eric Hobsbawm, en su libro La era del imperio, 1875-1914, hizo el siguiente comentario al hilo de su exposición del tema del imperialismo: «A diferencia del término democracia, al que apelan incluso sus enemigos por sus connotaciones favorables, el “imperialismo” es una actividad que habitualmente se desaprueba, y que, por tanto, ha sido siempre practicada por otros. En 1914 eran muchos los políticos que se sentían orgullosos de llamarse imperialistas, pero a lo largo de este siglo los que así actuaban han desaparecido casi por completo.» Es decir que el término ha caído en desuso debido a su reconocida mala prensa. Las crisis del colonialismo en el así llamado Tercer Mundo y el simultáneo auge de las democracias y de los poderes públicos en Occidente fueron las causas por las cuales el término «imperialismo» se convirtió en una evocación de todo lo abominable que hay en el mundo.

19 de septiembre de 2012

Sobre la eficacia comunicativa

Josep Maria Cuenca

Nada hay más agotador y deprimente que pretender impugnar una fe con argumentos racionales. Es como hablar en zulú a alguien que sólo habla en ruso. De ahí que en semejantes circunstancias la única manera de llegar a alguna conclusión medianamente positiva sea intentar convencer al creyente de que su fe es un asunto privado, íntimo, y que en consecuencia sería aconsejable que en los debates públicos no ocupara un lugar esencial. Hay creyentes que lo admiten. Recuerdo que con motivo del bicentenario del nacimiento de Charles Darwin, en 2009, un programa de la televisión pública catalana (no recuerdo si fue TV3 o el Canal 33) invitó a varios científicos, uno de los cuales era cristiano. Al ser éste preguntado sobre si se podía ser cristiano y evolucionista al mismo tiempo contestó de un modo concluyente: “Por supuesto que sí”. Por desgracia, se trata de un caso excepcional; pero en cualquier caso ilustra de un modo espléndido cómo personas que profesan una fe religiosa son capaces de ser moral e intelectualmente racionales.