El de hegemonía es un concepto tan polisémico que incluye categorías inconmensurables. Sólo su sentido formal es común a todas las acepciones, sentido más o menos estrechamente vinculado a su etimología, como poder de dirección, autoridad o influencia dominante. En sentido político, es extensivamente sinónimo de poder, o sea que acompaña a éste como la sombra al cuerpo. Aun así, no significa lo mismo —como no son lo mismo el cuerpo y su sombra—, y es necesario distinguir partes en tal concepto, y especialmente conviene distinguir la «hegemonía cultural». En los fundadores del marxismo ya queda meridianamente claro que la ideología dominante no es otra cosa, regularmente, que la ideología de la clase dominante. «Regularmente» significa: en los estadios históricos, más o menos dilatados, en que el orden socioeconómico es invariable y tenaz, en que la clase dominante lo es incontestablemente, porque las relaciones de producción se corresponden muy coherentemente con el modo de producción —es decir cuando éste no acusa una crisis global, no se resquebraja en su raíz, sino que soporta bien una miríada de pequeñas contradicciones ocasionales o más o menos persistentes. Así, el orden feudal es estable y hegemónico durante siglos tras la desintegración del orden esclavista, y el orden capitalista resulta ineludible tras la disolución del feudal. El endémico problema de la vivienda, o el de la delincuencia, o la corrupción, etc. son contradicciones soportables mientras no se intensifican, y no se intensifican por sí mismas, autónomamente —salvo en casos anómalos—, sino cuando todas las relaciones sociales acusan agudamente su contradicción con el modo de producción (la estructura de la propiedad, la propiedad privada de los medios de producción).
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17 de mayo de 2015
6 de noviembre de 2012
El término (de la) democracia
Xavi López
El recién desaparecido Eric Hobsbawm, en su libro La era del imperio, 1875-1914, hizo el siguiente comentario al hilo de su exposición del tema del imperialismo: «A diferencia del término democracia, al que apelan incluso sus enemigos por sus connotaciones favorables, el “imperialismo” es una actividad que habitualmente se desaprueba, y que, por tanto, ha sido siempre practicada por otros. En 1914 eran muchos los políticos que se sentían orgullosos de llamarse imperialistas, pero a lo largo de este siglo los que así actuaban han desaparecido casi por completo.» Es decir que el término ha caído en desuso debido a su reconocida mala prensa. Las crisis del colonialismo en el así llamado Tercer Mundo y el simultáneo auge de las democracias y de los poderes públicos en Occidente fueron las causas por las cuales el término «imperialismo» se convirtió en una evocación de todo lo abominable que hay en el mundo.
El recién desaparecido Eric Hobsbawm, en su libro La era del imperio, 1875-1914, hizo el siguiente comentario al hilo de su exposición del tema del imperialismo: «A diferencia del término democracia, al que apelan incluso sus enemigos por sus connotaciones favorables, el “imperialismo” es una actividad que habitualmente se desaprueba, y que, por tanto, ha sido siempre practicada por otros. En 1914 eran muchos los políticos que se sentían orgullosos de llamarse imperialistas, pero a lo largo de este siglo los que así actuaban han desaparecido casi por completo.» Es decir que el término ha caído en desuso debido a su reconocida mala prensa. Las crisis del colonialismo en el así llamado Tercer Mundo y el simultáneo auge de las democracias y de los poderes públicos en Occidente fueron las causas por las cuales el término «imperialismo» se convirtió en una evocación de todo lo abominable que hay en el mundo.4 de noviembre de 2012
El negocio del agua en Cataluña
Constelación
El agua es, con el aire, la sustancia más decisivamente vital, no sólo para los hombres, sino para toda especie. Apenas tres días puede durar un individuo sano sin ingerir una gota del diáfano líquido de la vida. Pero no hay que alarmarse por lo exiguo de este perentorio plazo, porque en el planeta hay agua de sobra, no sólo para los 7.000 millones de almas que ahora lo pueblan, sino para una cantidad de bebedores inimaginablemente mayor. Ahora bien, las infraestructuras para distribuir este recurso a esa inmensa población son enormes y han de estar bien diseñadas. Aunque nuestros pantanos rebosasen, se podría producir una catástrofe si simplemente se descuidase el mantenimiento de las obras realizadas para su distribución, ni más ni menos que si acaeciese una severa sequía en una economía tradicional en que el agua se obtiene sin esa mediación tecnológica. De aquí que la explotación de este recurso natural sea, en la mayoría de los países, una responsabilidad pública. No sucede así en Cataluña, donde los trapicheos capitalistas alcanzan ahora a este supremo bien vital y público, como denuncia la Plataforma Aigua és Vida en el siguiente texto: “Ens parlen d’Estat propi i es venen el país” [Acordem: Justícia econòmica global].
El agua es, con el aire, la sustancia más decisivamente vital, no sólo para los hombres, sino para toda especie. Apenas tres días puede durar un individuo sano sin ingerir una gota del diáfano líquido de la vida. Pero no hay que alarmarse por lo exiguo de este perentorio plazo, porque en el planeta hay agua de sobra, no sólo para los 7.000 millones de almas que ahora lo pueblan, sino para una cantidad de bebedores inimaginablemente mayor. Ahora bien, las infraestructuras para distribuir este recurso a esa inmensa población son enormes y han de estar bien diseñadas. Aunque nuestros pantanos rebosasen, se podría producir una catástrofe si simplemente se descuidase el mantenimiento de las obras realizadas para su distribución, ni más ni menos que si acaeciese una severa sequía en una economía tradicional en que el agua se obtiene sin esa mediación tecnológica. De aquí que la explotación de este recurso natural sea, en la mayoría de los países, una responsabilidad pública. No sucede así en Cataluña, donde los trapicheos capitalistas alcanzan ahora a este supremo bien vital y público, como denuncia la Plataforma Aigua és Vida en el siguiente texto: “Ens parlen d’Estat propi i es venen el país” [Acordem: Justícia econòmica global].
30 de octubre de 2012
Wert y la tentación metonímica
Josep
Maria Cuenca
[Artículo originalmente publicado el 17 de octubre en La Lamentable (lamentable.org).]
Es una pena que el alud de comentarios y opiniones provocado por las acéfalas palabras del ministro Wert no haya servido para introducir un poco de racionalidad en el debate del así llamado problema catalán. De hecho, para lo único que ha servido ha sido para que la comunidad nacionalista catalana ponga en marcha una vez más su deletéreo oportunismo y para que la candidez de mucha gente lo secunde sin más (y con Mas, claro está). Me entristece y agota comprobar cómo gentes que considero honestas han recurrido a argumentos simplistas, incompletos y en el fondo falsos para impugnar la estúpida torpeza del ministro de educación, cultura y deporte. Me refiero exclusivamente a las personas de convicciones igualitarias (por decirlo de un modo genérico), puesto que las opiniones de los nacionalistas de uno y otro lado, o sea, de los derechistas (por decirlo de un modo simple y claro), sólo las tomo en consideración para rebatirlas por su simplismo, incompletitud y falsedad.
[Artículo originalmente publicado el 17 de octubre en La Lamentable (lamentable.org).]
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| Foto caricatunya.blogspot.com. |
27 de octubre de 2012
Cicuta para el café con leche
Constelación
El pasado 30 de septiembre, Alberto Luque publicó en Constelación un texto sobre el periodismo crítico de cafeambllet.com y sobre las consecuencias penales a que se podían ver expuestos sus miembros tras denunciar públicamente a varios individuos vinculados a CiU por hacer negocio con la sanidad pública catalana (“En defensa del periodismo crítico: cafeambllet.com”). Pues bien, la gente de cafeambllet.com ya ha sido condenada, como se explica en el vídeo adjunto. El asunto indigna e inquieta a partes iguales, pero también resulta muy informativo acerca del “palo” de que va el equipo humano que acompaña al Gran Timonel Artur Mas hacia la libertad y la democracia denominación de origen CAT. Algo huele a podrido en Neopàtria (la de aquí, no la de Grecia).
30 de septiembre de 2012
En defensa del periodismo crítico: ‘cafeambllet.com’
Alberto Luque
Si viviésemos en una sociedad democrática y próspera, no ya como la que deseamos en el futuro, sino incluso como la que se desarrolló en casi todo el mundo occidental tras la II Guerra Mundial, la del Estado del bienestar ahora rapazmente desmantelado por el gran capital, los contenidos habituales de un blog como Constelación estarían más llenos de artículos sobre Heráclito y Parménides, sobre Erasmo y Galileo, sobre Spinoza, Kant o Hegel, sobre Darwin o Marx, sobre Stendhal o Tolstoi… que sobre este odioso y anacrónico asunto del nacionalismo.
Si viviésemos en una sociedad democrática y próspera, no ya como la que deseamos en el futuro, sino incluso como la que se desarrolló en casi todo el mundo occidental tras la II Guerra Mundial, la del Estado del bienestar ahora rapazmente desmantelado por el gran capital, los contenidos habituales de un blog como Constelación estarían más llenos de artículos sobre Heráclito y Parménides, sobre Erasmo y Galileo, sobre Spinoza, Kant o Hegel, sobre Darwin o Marx, sobre Stendhal o Tolstoi… que sobre este odioso y anacrónico asunto del nacionalismo.
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