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12 de marzo de 2013

De la inteligencia (1)

Alberto Luque

Oímos y leemos muy a menudo que Twitter, o la televisión, o los videojuegos, &c. nos «entontecen». Aunque posiblemente nos sentimos inclinados a compartir semejante juicio al 90%, a veces no podemos evitar la natural reacción que consiste en preguntarnos si quien dice tales cosas no es él mismo un tonto del culo. Como mínimo deberíamos preguntarnos si, al hablar de la inteligencia y la estupidez, estamos seguros de comprender del mismo modo y claramente lo que esos conceptos significan. La mayoría de las personas conciben la inteligencia, más o menos vagamente, como un conjunto muy amplio y casi indefinido de habilidades cognitivas y psicomotrices, y esto es como si en realidad tuviésemos que usar un plural, y hablar de muchos tipos de inteligencia. Pero esto supone desestimar lo más genuino de este concepto, que es la capacidad de comprender, y que por tanto encierra todo su contenido en el saber —que tampoco es, de entrada, un concepto diáfano ni simple.

30 de octubre de 2012

Wert y la tentación metonímica

Josep Maria Cuenca

[Artículo originalmente publicado el 17 de octubre en La Lamentable (lamentable.org).]

Foto caricatunya.blogspot.com.
Es una pena que el alud de comentarios y opiniones provocado por las acéfalas palabras del ministro Wert no haya servido para introducir un poco de racionalidad en el debate del así llamado problema catalán. De hecho, para lo único que ha servido ha sido para que la comunidad nacionalista catalana ponga en marcha una vez más su deletéreo oportunismo y para que la candidez de mucha gente lo secunde sin más (y con Mas, claro está). Me entristece y agota comprobar cómo gentes que considero honestas han recurrido a argumentos simplistas, incompletos y en el fondo falsos para impugnar la estúpida torpeza del ministro de educación, cultura y deporte. Me refiero exclusivamente a las personas de convicciones igualitarias (por decirlo de un modo genérico), puesto que las opiniones de los nacionalistas de uno y otro lado, o sea, de los derechistas (por decirlo de un modo simple y claro), sólo las tomo en consideración para rebatirlas por su simplismo, incompletitud y falsedad.