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5 de octubre de 2017

Secesionismo: La persistencia de la ficción

El Criticón

«Fem història». I tant que heu fet història…!, la que os ha dado la gana, por cierto. Pero, sinceramente, tampoco creo que deba llevarse a asombro nadie de los que aún tengan dos dedos de frente —esos pocos, estadísticamente hablando, a quienes el incesante bombardeo propagandístico no les ha dejado hecho polvo el cerebro—, ya que este fenómeno, el de la manipulación histórica por parte de los nacionalismos, como bien es sabido, no es en absoluto novedoso. Y tampoco es este vídeo un caso excepcional, muy al contrario.

El vídeo al que se hace referencia puede verse aquí.

Del todo punto inútil, o imposible, sería poner aquí por escrito una refutación suficiente de las incalculables sandeces que se dicen en este vídeo. Lejos de mí tal pretensión; menos aún tratar de convencer o persuadir a nadie, pues esa forma de interacción tan sólo es válida ante dos opiniones divergentes que partan de hechos objetivos y verificables. Y no es este el caso.

19 de julio de 2013

Contar la historia hacia atrás (1)

Alberto Luque

Más de un historiador o filósofo se ha preguntado alguna vez si no se obtendría algún beneficio de ensayar un relato histórico invertido, desde el presente hacia el pasado. No tengo noticia de que tal empresa se haya llevado a cabo, ni fallida ni exitosamente. De entrada, la juzgo imposible. En cambio, sí se ha practicado esa inversión del tiempo narrativo en la fantasía literaria. Propongo examinar no sólo estrictamente qué posibles virtudes lógicas y pedagógicas tendría una historia contada al revés, sino también a qué aspectos filosóficos es obligado atender para que este divertimento intelectual sea algo más que hablar por hablar.

27 de noviembre de 2012

A vueltas con el catalanismo: Una nueva Edad Media a contracorriente

Alberto Luque

Guilielmo Blaeuw, Mapa de Europa
(1640-1643, Amsterdam).
Si algún motto simple y espontáneo se impone como moraleja “histórica” para caracterizar las recientes elecciones catalanas es el de que Artur Mas —que ya es, definitivamente, Artur Menos— se ha caído con todo el equipo. Pero ha dicho este iluminado que su proyecto (la cosa esa que él llama “proyecto de futuro”) “no lo pararán ni los tribunales ni las constituciones”. ¿Qué podemos responderle? ¿Bastará con decirle, quienes no compartimos ni sus estupideces mesiánicas ni sus políticas capitalistas, que no le secundamos?