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17 de junio de 2012

Lenguaje/pensamiento, nacionalismo, religión


[DE: Alberto Luque]

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La relación entre lenguaje y pensamiento es indudablemente muy estrecha, casi tanto como para justificar su absoluta identificación, el isomorfismo más completo entre uno y otro. Y en verdad que este acoplamiento cuasiperfecto ofrece un caudal de fenómenos fascinantes para la investigación científica y para la filosófica.
Pero también es interesantísimo examinar ese otro, digamos, 0,1% de fenómenos en que el contenido del lenguaje y el del pensamiento no sólo difieren, sino que de hecho resultan inconmensurables. Se trata de esos dos terrenos fronterizos y misteriosos en que podemos hablar, por un lado, de un lenguaje sin pensamiento, y, por otro, de un pensamiento sin lenguaje (es aún interesante a este respecto la teoría desarrollada hace ya casi un siglo por Lev Semionovich Vigotski).

1 de junio de 2012

El nacionalismo, el lenguaje, la mentira y la hipocresía


[DE: Alberto Luque]

Lo que dice Josep Maria sobre la estrecha vinculación entre esta clase de pintorescas chorradas y el aparentemente más serio tema del nacionalismo es tan cierto como rotundo: no se produce lo uno sin lo otro; no es posible el catalanismo “político” sin que en algún momento no se le levante un monumento al caldo catalán; el idiotismo folclórico es el sustrato, el oxígeno, la razón de ser del nacionalismo, y viceversa. En efecto, como dice Josep Maria con una rotundidad que agradezco, gilipolleces de ese calibre son propias de esas mentes enfermas a las que los términos “irracionalismo” y, sobre todo, “espiritualismo” describen con toda precisión (N.B., mucho más “espiritualismo” que “irracionalismo”, porque yo creo que la actitud irracionalista puede ser en parte, y según las circunstancias, inteligente, desafiante, interesante, pero el espiritualismo apesta siempre como una impostura, una debilidad o una gazmoñería; ser espiritualista le convierte a uno, en el mejor de los casos, en un buen salvaje supersticioso, y en el peor, en un hipócrita temible).